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¿TE SIENTES A GUSTO CON TU SEXUALIDAD?
En ocasiones podrían hacernos creer que para ser un buen amante sólo son necesarios los conocimientos técnicos. Nos gustaría llegar a creer que una vez con el método en la mano, todo resulta mucho más fácil. ¡Por supuesto que no! Porque en el amor, lo que cuenta es lo que uno es y no lo que uno sabe.
 A.Totalmente cierto  B.Más bien cierto  C.Más bien falso  D.Totalmente falso
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1
Mis secreciones sexuales tienden a provocarme rechazo:

2
En el plano sexual, ya me ha ocurrido hacer cosas que no me gustaban de verdad porque no me atrevía a negarme:

3
Cuando experimento deseo sexual, me lleno de fuerza, me siento feliz y lleno(a) de energía:

4
Me gusta el olor de mi pareja en todo su cuerpo:

5
En el cuerpo de mi pareja a veces hay zonas que me incomodan o que me repelen:

6
Mientras hago el amor, a menudo me pregunto: ¿y ahora qué debo hacer?

7
Me siento inquieto(a) si, durante algunas semanas, mi pareja parece sentir menos deseos hacia mi persona:

8
Regularmente tengo pensamientos sexuales que se imponen a mi persona, que no puedo controlar y que me angustian:

9
Cuando hago el amor, considero que mi cuerpo es un regalo para el otro:

10
Cuando mi pareja manifiesta explícitamente su placer (expresión, gritos, gemidos, movimientos, palabras), esto me hace sentir incómodo(a):

11
Si tuviese un problema sexual, lo comentaría inmediatamente con mi pareja:

12
Prefiero no hablar de sexo fuera de los momentos en los que hacemos el amor:

13
Cuando experimento deseo por el otro, encuentro fácilmente el medio de expresarlo:

14
Estoy abierto(a) a todos los deseos de mi pareja, porque nunca me siento obligado(a) a tener que decir que sí:

15
Cuando experimento placer, tiendo a controlarme para no resultar demasiado explosivo:

16
Cuando hago el amor, suelo pensar en mi físico (¿Le gusto? ¿Soy deseable?)

17
Me gusta leer literatura erótica o incluso historias que estimulen mi deseo:

18
En lo relacionado con la sexualidad, opino que es mejor decirle al otro lo que quieras decirle de manera indirecta:

19
El sexo sin amor no puede funcionar jamás:

20
No me gusta que me abrace o me haga mimos en público:

21
Pienso que en la sexualidad dos cuerpos están hechos para entenderse o no:

22
Aunque tenga que vivir con ellos, preferiría desprenderme de algunos de mis fantasmas:

23
Siento curiosidad e interés por las fantasías de mi pareja:

24
Opino que mi sexo no es demasiado bonito:

25
Mi vida sexual no será jamás tan excitante como en las películas o en los libros:

26
Me gusta fantasear, imaginar diferentes maneras de hacer el amor que se alejen de lo habitual y lo encuentro muy divertido:

27
Si me siento atraído(a) por alguien cuando tengo pareja, me molesta en extremo:

28
Cuando hago el amor, no tengo problemas a la hora de pedirle a mi pareja que me haga las cosas que me apetecen (de palabra o de cualquier otra forma):



RESULTADO:
De –22 a 10 puntos
No te encuentras muy a gusto con tu sexualidad
En lo relacionado con la sexualidad, te sientes más bien incómodo(a) y, sin lugar a dudas, siempre a la defensiva. ¿Eres consciente de que esta vergüenza a menudo esconde una gran sensualidad interior que temes dejar fluir? Esto se debe a que la sexualidad es una fuerza muy poderosa que puede llegar a asustar. Sobre todo si la imagen que nos han proporcionado, por educación, resulta más bien negativa o inquietante. Podemos temer que nos sumerja o nos desborde y así nos frenamos sin realmente haber hecho una elección consciente. Sin embargo, precisamente, querer aprisionar esta fuerza en nuestro fuero interno, mantenerla soterrada, jamás resulta una buena idea. Es como enquistar una necesidad enorme de poderse expresar, amordazar el deseo de comunicarse profundamente con el otro a nivel corporal, de experimentar fuertes emociones... Intentar negar o limitar esta fuerza de la sexualidad puede revelarse como algo negativo. Ya que ésta buscará la manera de poderse expresarse por otros derroteros. Así pues, lo ideal, es reconocerla, domarla, canalizarla, para extraer de ella el mejor partido posible. Y esta sexualidad o fuerza vital puede proporcionar, no sólo mucho placer, sino también felicidad si sabemos abandonarnos con amor y confianza.
De 11 a 31 puntos
No estás del todo a gusto con tu sexualidad
Para ti la sexualidad funciona, pero mantienes con respecto a ella algunas reservas o reticencias, incluso vergüenza o dificultades a la hora de comunicarte... Si eres joven, es completamente normal. A menudo hace falta tiempo para lograr desarrollarse sexualmente. Si ya no eres tan joven, puede que sigas tu ritmo con toda tranquilidad y que te sientas cada vez más cómodo(a) sin revelarte todavía del todo. En este caso, sigue tus propios pasos. Pero también es posible que subsistan algunos nudos en ti que te impidan explotar todas las reservas que te ayudarían a sentirte sexualmente desarrollado(a). Es posible que tú mismo(a) te frenes por miedo a llegar demasiado lejos, quizá sin darte cuenta pases tu vida emocional y sexual a un segundo plano. Es una pena porque un desarrollo amoroso y sexual proporciona una energía muy poderosa para recuperar la confianza en uno mismo y para dedicarte plenamente a todo aquello que deseabas realizar. No se trata sólo del placer de un momento sino de un bienestar que resuena en todas las esferas de la vida: vida privada, profesional, emocional, familiar, intelectual o artística...
De 32 a 52 puntos
Te sientes relativamente a gusto con tu sexualidad
En cuestiones de amor te va bastante bien, aunque con algunos matices. Es normal, ya que existe todo tipo de frenos que ponen cuota a tu expansión sexual: nuestra educación, nuestros complejos, las experiencias negativas, las dificultades a la hora de comunicarse profundamente con el otro... Cuando nos damos cuenta de estos bloqueos, podemos decidir liberarnos de ellos. Pero los frenos más poderosos a menudo son también los menos visibles, los que cuestan más identificar. Además, necesitamos tiempo para podernos realizar en cuestiones de sexualidad. Y esto no se consigue estando uno solo. Generalmente, es la armonía, la felicidad lo que se va construyendo y lo que puede llegar a mejorar si se le proporcionan los medios. También es aquí donde, en ocasiones, nos sentimos heridos. Nos han hecho creer que el amor nos vendría dado, y que la sexualidad satisfactoria se produciría de manera evidente, sin ningún tipo de esfuerzo. De golpe, se pueden sentir deseos de no invertir toda la energía que haría falta. Una auténtica lástima, ya que se trata de una de las satisfacciones y alegrías más importantes que se pueden llegar a experimentar en la vida. Si tienes la suerte de vivir en pareja con alguien que se sienta relativamente cómodo, juntos podréis ir ganando confianza y placer... Ya que, incluso con tus límites, eres capaz de ayudar a alguien a abrirse a la felicidad del intercambio sexual. Y esta felicidad, te ayudará a desprenderte de tus pequeñas inhibiciones. Pero, cuidado, un sexo satisfactorio no tiene por qué significar que seas capaz de todo. Se trata sencillamente de vivir la propia sexualidad diciéndose: "Estoy en armonía conmigo mismo y con mi pareja, sean cuales sean sus límites, y los míos".
Más de 53 puntos
Te sientes completamente a gusto con tu sexualidad
El sexo, para ti, no es una cuestión que tengas que manejar con precaución. Forma parte integrante de tu vida. Y tienes razón. No hay nada más natural que amarse, que expresar los propios deseos, los propios límites y aceptar los de la otra persona... Sin dejar de ser uno mismo. Sentirse realmente cómodo(a) con la sexualidad no significa que uno sea capaz de todo. Es más bien saber apreciar el propio cuerpo y el de la otra persona, ser capaz de pedir o de rechazar, de proponer y de aceptar una reticencia. Es también comprender que no existen normas, ni promedio en torno al cual situarse. Ser uno mismo es situarse más allá de toda norma, es escuchar la voz profunda que te incita a ser feliz. Vivir bien la propia sexualidad es avanzar por el camino del placer compartido. Este placer es la recompensa que os entregáis mutuamente para abriros con toda confianza el uno al otro. Este comportamiento natural con la sexualidad es, en efecto, un maravilloso regalo para tu pareja. Incluso si tu pareja no se siente tan cómoda como tú, no olvides nunca que te ha elegido por lo que realmente eres. Esta seguridad es la que le ha atraído. Y tú podrás ayudarle a ir adquiriendo confianza, a realizarse, en una palabra a que se encuentre tan cómoda como tú. Ya que resulta de lo más natural progresar por imitación cuando se vive con una persona que se siente tan cómoda dentro de su propia piel y de su propia sexualidad. Además, tú también has tenido una serie de modelos a tu alrededor de los que has sido o no consciente o incluso se han llegado a decir cosas de forma directa o simplemente las has intuido. Buscando bien, en tu entorno encontrarás personas que te han influido de manera considerable a la hora de hacer madurar en tu interior las ideas, la visión que tienes de las relaciones amorosas y sexuales. Si éste no fuera el caso, significaría que has trabajado sobre tu persona para encaminarte hacia una mayor armonía. ¡Y lo has logrado! Así pues, bravo, ojalá tú también te conviertas en un modelo de realización para las personas que lo necesiten, adolescentes o jóvenes adultos.