La primera vez que le llevaste a la guardería no sabías cuál de los dos lo pasaría peor. Y cuando, este verano, tu hijo mayor te anunció que prefería irse de vacaciones con sus amigos, sentiste una extraña punzada en el corazón...
RESULTADO:
Mayoría de A
Parece que te cuesta mucho establecer una distancia con respecto a tu hijo. Ávido(a) de su presencia y del amor que te puede aportar, has hecho de él el centro de tu existenciTe sientes muy cercano(a) a él, y le acompañas a todas partes ofreciéndole tu opinión, aunque y sobre todo, cuando no te la pide. Procuras informarte sobre todo lo que hace y a quiénes ve, manteniendo de forma sistemática un ojo abierto sobre su pequeño mundo: la idea de que te pueda dejar de lado se te hace insoportable... Desearías poderle dar todo e inundarle con tu amor. Es importante que obtenga todo lo que desea para que nunca pueda reprocharte nada a ese nivel. Inconscientemente, esperas a cambio que te corresponda a nivel afectivo y que te llene de felicidaPor este motivo, cuando se ausenta, cuando se opone o, peor aún, cuando te rechaza no puedes evitar asustarte. En ocasiones, cedes ante su ira pero llenándole de reproches, y te deprimes o le suplicas con un discurso marcado por la sensación de abandono. En resumen, al depender afectivamente de tu hijo, te cuesta aceptar su creciente autonomía y te sientes incapaz de generar entre vosotros un espacio sano y propicio para su desarrollo (¡y el tuyo!).
Mayoría de B
Pareces capaz de salvar la dificultad que entraña el establecer la distancia entre padres e hijos, porque haces una especie de escisión entre tus sentimientos por un lado, y tus palabras y actos por el otro. En efecto, desearías poder ser la única fuente de amor de tu hijo, y que esta situación durara para siempre. Te gustaría que no te abandonase nunca... Pero como te cuesta admitir semejante pensamiento, adoptas una actitud que va en contraposición con tus emociones. Le recuerdas que es libre de poder elegir, que es independiente y que sólo deseas una cosa: que pueda cortar el cordón umbilical y que pueda volar con sus propias alas. Pero tu discurso también contiene un buen número de mensajes inconscientes que procuran reforzar la dependencia de tu hijo hacia ti. Las señales que recibe de tu parte le dicen: "Ve, pero observa cuánto me necesitas...", "Diviértete en compañía de tus amigos, pero fíjate y verás como no siempre están cuando les necesitas. En cambio yo...". Con una mano le alejas, pero con la otra sujetas muy fuerte.
Mayoría de C
Has conseguido sin ningún género de dudas poner entre tu hijo y tú una sana distancia, propicia para su desarrollo, para su autonomía y para su libertad de acción. Has aceptado, pero, sobre todo, has integrado el hecho de que el destino de un niño no consiste en depender de sus padres el resto de sus días... Al contrario, a pesar de los pequeños vuelcos de corazón que algunos alejamientos por su parte te ocasionan, animas a tu hijo a encontrar su propio camino, lejos de ti. Para que lo pueda lograr, sabes permanecer a su lado, manteniéndote prudentemente en un segundo plano, cuando él se lanza. Y cuando, por fin, se las puede arreglar él solo, aceptas dejarle ir y que pueda experimentar por sí mismo las diferentes etapas de su juventud. De golpe, puedes saborear con tranquilidad las alegrías de ver a tu hijo aprender, avanzar y hacer nuevas amistades.
Mayoría de D
Eres de los(las) que piensan que no sirve de nada mimar a los hijos. Es bueno que aprendan ellos mismos como arreglárselas en la vida y, cuanto antes mejor. Por este motivo tiendes a dejar que se instaure entre vosotros una gran distanciCierto es que un poco de autonomía y de independencia le permitirán crecer de manera positiva, sin que se sienta agobiado. Pero demasiada libertad podría perjudicarle. El hecho de repetirle constantemente que es libre de poder hacer lo que quiera y que nunca le pedirás cuentas, puede hacer crecer en él el deseo de que precisamente le hagas algunas preguntas. Ya que esta actitud genera un efecto contrario a lo que se desea conseguir. El niño necesita sentir que se le observa y que se le aconseja, para que un día pueda decir que ya no necesita todas estas cosas, que ya puede avanzar solo por la vidSi no puede establecer un lazo afectivo contigo, ¿cómo podrá romper este lazo y comenzar la aventura de su propia vida de adulto? Sólo se puede abandonar lo que nos es conocido. Por este motivo, esa distancia enorme que estableces entre vosotros dos puede ser una manera de crear una demanda por parte suyAl no querer reconocer el sentimiento que te une a él lo que inevitablemente incluye el miedo que te da que algún día se marche, actúas de manera que esta necesidad de cariño y de unión parezca que provengan exclusivamente de él. Creas el vacío para que él te pida que vengas a llenarlo.