A principios del nuevo curso todo son buenos y nuevos propósitos. Pero en cuanto nos ponemos a ello, no siempre resulta fácil llevarlos a buen término. Algunos se mantienen firmes en sus planes, mientras que otros revolotean de una idea a otra sin tomar nunca una decisión. ¿Y tú? ¿Cómo afrontas tus objetivos?
RESULTADO:
Perfil 1
Tus proyectos con gran precaución
Cuando decides lanzarte a una aventura, necesitas saber exactamente dónde te vas a meter: nada de comprometerte a la ligera. Poco amigo de lo desconocido, procuras controlar al máximo todos los detalles.
Actuando así, te encuentras con tantas opciones que no sabes por dónde empezar y entonces te topas con tu peor enemigo: la duda Esta manera de actuar encierra una dificultad a emprender un camino. Tus proyectos son muy detallados, pero en cuanto se presenta la ocasión de llevarlos a la práctica, te entra el miedo y sales corriendo a consultar tu agenda. Temes fracasar: al quedarte estancado en la fase de reflexión es cierto que no te equivocas.
Atrévete a lanzarte: no temas al fracaso. Inténtalo y recuerda que errar es de humanos.
Perfil 2
Tus proyectos con perseverancia
Cuando decides embarcarte en un proyecto, lo haces a fondo. Procuras actuar por etapas, definiendo el ritmo a seguir para que tu empresa tenga todas las oportunidades para llegar a buen término. A partir de ahí, avanzas paso a paso, abierto a los consejos de otros y capaz de poner en cuestión tu actuación. Perseverante pero no obstinado, te muestras firme y paciente, disfrutando cómo las cosas van tomando forma.
Para actuar así asumes el hecho de que si se quiere alcanzar lo que se desea, hay que aceptar los momentos de dificultad. Sabes aceptarlos ya que no te cuesta recordar el objetivo que te has fijado. Tu motivación permanece intacta a pesar de los avatares y demuestras una buena reserva de optimismo y voluntad.
Mantén este ritmo: te permite conocer las alegrías de tus proyectos que llegan a buen puerto y te asegura numerosas experiencias enriquecedoras de futuro.
Perfil 3
Tus proyectos con excitación
Al dejarte llevar por impulsos, el proyecto debe tener un fuerte poder de atracción para que te llame. Esta fase de excitación inicial es lo que más te motiva, pero cuando se trata de canalizar esa excitación, desapareces. Dejas de lado el proyecto o te olvidas de él y pasas a otro nuevo y por lo tanto excitante.
Esta forma de actuar demuestra dos cosas: de entrada, el rechazo a comprometerte. En efecto, esto implica tener que elegir y, por lo tanto, renunciar al resto. Te encanta tener la impresión de poder hacer lo que te parezca dejando al margen la temida frustración pero también está el rechazo a asumir responsabilidades. Picar de aquí y de allá te permite ser espectador del proyecto y no parte implicada. De hecho, el proyecto es el que te dirige y no al contrario. Actuando de esta manera no vas a construir nunca gran cosa. Intenta concentrarte en realizar proyectos que estén a la altura de tu apasionado espíritu.
Perfil 4
Tus proyectos con obstinación
Para ti, los proyectos son ante todo una forma de reafirmarse. Los escoges en función de lo que quieras demostrar de ti mismo. Sin embargo, preocupado por desmarcar, la mayoría de veces te decantas por proyectos originales, incluso insólitos y provocadores Y si tus familiares te desaconsejan seguir tal camino, tienes la sensación de que al oponerte te reafirmas
Obtienes tus objetivos y destacas por la dificultad de alguna de tus empresas. Pero los problemas llegan cuando tu lado obstinado toma las riendas y te atasca en una dirección que tú sabes que no es la buena, solo por afán de contradicción. Entonces es cuando tu ego es el que dicta tu conducta y no tus deseos profundos.
Deja el orgullo y sigue cultivando tu originalidad.