¿Qué esperas de tu pareja?, ¿te decantas por la unión o prefieres más bien que cada uno vaya por su lado?, ¿te gusta la regularidad, las costumbres que aportan seguridad u optas por la improvisación en cada momento? Responde a estas 20 preguntas para conocer cuál es tu potencial tipo de pareja
RESULTADO:
Mayoría de A
Las personas con esta puntuación no es que no tengan deseo, pero parece que no saben, o no creen, que el deseo es algo que se puede provocar y muy principalmente se logra provocar de manera no verbal.
También pueden confundir el necesario respeto a los deseos de la pareja, imprescindible, con la no intervención en su estado anímico y la falta de seducción.
El estado de ánimo de los demás debe respetarse, sí, pero ese ánimo depende en buena parte de las interacciones que tienen con las personas que les rodean, luego puede facilitarse el deseo erótico en la persona con la que nos relacionamos. Tú lo puedes conseguir si no "se lo dices abiertamente"; él lo puede conseguir si deja la actitud de "no insiste, es respetuoso".
Deberías intentar percibir los deseos de halago de la pareja, lo cual no implica acceder a ellos necesariamente; es vital para no provocar frustración en quien nos acompaña en la vida. También es bueno reclamar su atención y expresar tu enfado cuando "no lo percibe mucho, pero sí si se lo digo de manera explícita".
Debes considerar algo negativo el hecho de que ante un retraso injustificado el otro simplemente "se muestre preocupado", ya que los tenues celos que sin querer nos provoca la pareja y le provocamos son, siempre que estén bien manejados, un potente afrodisíaco.
Mayoría de B
Esta parte corresponde a personas que saben mantener niveles adecuados de seducción en la pareja. Esto se logra manteniendo alta la autoestima de nuestra pareja y siendo su principal fuente de aplausos, lo que es vital para que su deseo sexual se mantenga alto y hacia nosotros. Lo consigues cuando tras su lucha en el terreno que sea, "le atiendes con mimo, haciéndole sentir tu admiración por su esfuerzo" y cuando el uno valora al otro de una forma "frecuente".
Las proposiciones y oportunidades erótico-sexuales que nos brinda la pareja deben ser reconocidas y admitidas como válidas -aunque no necesariamente seguidas-, como cuando ante tu ropa interior él "se acerca para verlo más fácilmente y lo recorre con sus dedos sutilmente" o como cuando tú necesitas que vea lo guapa que estás y él "por lo general lo capta y suele devolver una mirada de complicidad". Sin embargo, nunca deben ser aprovechadas de forma desesperada ni tampoco realizadas de manera invasiva.
El potente afrodisíaco que supone el interés de los demás hacia uno mismo y hacia la pareja también lo manejan bien las personas con esta puntuación, como cuando "le ronroneas y le dices muy melosa lo que te reconcome" o "te cuenta, susurrando a tu oído, los pequeños celos que ha sufrido".
Mayoría de C
A las personas con esta puntuación no les falta capacidad de seducción, pero podrían producir en sus parejas un efecto de rechazo y finalmente de menor interés erótico-sexual por ser demasiado directas. Esto se debe a que más que sugerir y provocar buscan el contacto que desean de manera un tanto invasiva. Es lo que ocurre cuando "buscas soluciones directas y le atacas sexualmente", "te pones abiertamente provocadora para comprobar si mantiene el deseo hacia ti" o "te pide que hagas un esfuerzo y vayáis a la cama".
Sugerir pero no exigir, proponer pero dejar la iniciativa final al otro o aportar la posibilidad pero no hacer demandas urgentes es fundamental en una pareja estable para que el deseo de contacto físico sea una fuente de gozo y no de conflicto.
No siempre el deseo sexual se manifiesta al unísono en la pareja, saber llevar bien esta pequeña frustración pero al mismo tiempo intentar que las cosas ocurran cuando uno quiere es vital para no sentirse presionado pero tampoco frustrado.