¿Conoces tus capacidades y tus límites? ¿Cada día priorizas y te das un tiempo de descanso o sueles acabar agotado hasta el punto de levantarte cansado también? Averigua, respondiendo las siguientes preguntas, si atiendes a tu cuerpo y tu mente..
RESULTADO:
De 15 a 22 puntos
Es posible que seas demasiado exigente contigo mismo y estás forzando tu físico y tu mente. Esto puede deberse a que tus metas te importan más que tú mismo. Tienes demasiado arraigada la convicción de que "la mente controla el cuerpo". Comprendes la importancia del descanso, pero para ti es "deseable, pero no tengo suficientes horas al día para poder hacerlo". Seguramente para ti la autoestima de las personas se mide en exceso "por su esfuerzo".
Deberías poner tu bienestar en el centro de tu interés, aplaudirte por cuestiones distintas a las metas conseguidas (por ejemplo, por la relación satisfactoria que mantienes con los demás) y preguntarte con frecuencia qué tal andas de cansancio para poder descansar. Recuerda que descansar no pasa necesariamente por no hacer nada, sino que muchas veces consiste en hacer actividades distintas a las habituales y que sean divertidas.
De 23 a 34 puntos
No estás mal en lo relativo a la regulación de tu energía, pero puedes mejorar. Quizá donde te falla la claridad de ideas es en lo relativo a cuál debe ser el centro de tu vida o sí lo tienes claro, pero eres inconstante en su consecución.
Sería bueno que dedicaras algún tiempo a meditar cómo te gustaría que fuera tu balance cuando al final de tu existencia puedas ver tu vida en perspectiva. Has de imaginarlo sin injerencias externas. Amistad, éxito profesional, placer, amor... ¿qué deseas que contenga fundamentalmente ese balance que algún día tendrás que hacer? Una vez decidido, céntrate en conseguirlo, aunque sin obsesionarte.
De 35 a 45 puntos
Enhorabuena, seguro que eres una persona que sabes regular tu energía. Lo consigues gracias a que eres consciente del grado de cansancio que vas acumulando, descansas a tiempo, sabes concentrarte en lo más urgente para ti a cada momento y, sobre todo, no basas toda tu existencia en conseguir una meta tras otra.
Esto no quiere decir que seas una persona muy tranquila; de hecho, los excesivamente tranquilos te resultan "algo incomprensibles". Tampoco tu actitud significa que no creas en la capacidad de esfuerzo y sacrificio, al contrario, puedes ser de los que piensan que "el cuerpo impone limitaciones, pero la mente las ensancha". Seguro que lo único que pasa es que te quieres, te cuidas, y esto sin dejar de esforzarte por conseguir objetivos y sin olvidar a tus seres queridos ni a tus ideales.