Si saber vender es un oficio, saber venderse es un arte. ¿Pero sabemos sacarnos partido? ¿Cómo actuamos en las entrevistas? Responde a estas 12 preguntas para conocer cuál es tu potencial de autopromoción.
RESULTADO:
Mayoría de A
TE SOBREVALORAS
Tu perfil: No cabe duda de que posees experiencia, una inteligencia instintiva de tu entorno profesional y que dominas la psicología de tus interlocutores. Eres extrovertido y no tienes miedo de nada. Sin embargo, posees también los defectos de tus virtudes. Tu tendencia a exagerar es señal de que algo falla en tu confianza hacia ti mismo, y es indicador de que sientes un ligero desprecio hacia los demás. Parece que no te sientes demasiado creíble porque, para estar seguro de no pasar inadvertido, necesitas que te elogien continuamente. Además, luchas a tu pesar contra el temor a la impostura: "¿Soy la persona adecuada para el puesto adecuado?".
Consejos: Medita de dónde viene esa necesidad de sobrevalorarte. ¿No esconderá quizá un deseo de ser querido? Intenta deshacerte de ese lado un poco pretencioso que crea un cierto vacío a tu alrededor. Ser tú mismo será más que suficiente para sacarte partido y venderte. Intenta ponerlo en práctica y verás cómo te sorprenderás de los resultados. Puedes igualmente dejarte ayudar por un profesional de las relaciones, como un coach, que te ayudará a establecer cuál es tu valor real.
Mayoría de B
TIENDES A MENTIR
Tu perfil: Eres un seductor. Estás lleno de virtudes, pero no intentas esforzarte por conocerte mejor a ti mismo. Vives de engaños, de pequeñas mentiras, prefieres la facilidad. ¿Para qué cambiar si funciona? Lo curioso es que no llegas a sentirte muy cómodo contigo mismo y vives con la angustia de que un día descubran cómo eres realmente. Pareces bastante inmaduro, muy centrado en el placer. Ya va siendo hora de crecer. No olvides que, en ese proceso de venta, tus clientes descubrirán, tarde o temprano, los hilos que manejas. Terminarás sintiéndote muy incómodo, prisionero de un universo irreal. Eso puede llevarte a despreciarte a ti mismo y a los demás, y a aislarte.
Consejos: ¿Por qué en lugar de poner esa energía en avanzar con armadura y con careta no la utilizas para descubrir actitudes más auténticas, más valorizantes para ti y para tu entorno? Deberías hacer un alto y reflexionar. Ser íntegro y tener un trabajo lúdico no son cosas incompatibles. Inténtalo, aunque sea utilizando ayuda exterior, y verás que es mucho menos cansado ser tú mismo que vivir siempre huyendo hacia delante.
Mayoría de C
TE QUEDAS CORTO
Tu perfil: La duda que tienes tanto sobre ti mismo como sobre tus aptitudes es la única certeza que posees. Eres el campeón de la autodesvalorización. Si no llegas a venderte a ti mismo, ¿cómo pretendes venderte a los demás? Ser nuestro peor enemigo es el más nefasto argumento de venta. La falta de confianza en ti es debido al miedo que sientes por el otro.
Consejos: Para evitar las situaciones que te angustian, tu primer trabajo consiste en hacer las paces contigo mismo. Amigos, libros o un terapeuta pueden ayudarte. Habla de ello, interrógate sobre tu propia historia y haz un balance de tus competencias. Debes trabajar más sobre tus alegrías, tus temores, tus deseos, tu vida sentimental, etcétera. Y, al mismo tiempo, evaluar cuál es tu saber estar, tu capacidad para comunicar, para dirigir, para triunfar. Sé realista e intenta ser un poco más generoso y abierto contigo mismo.
Mayoría de D
SABES VENDERTE
Tu perfil: Eres consciente de tus talentos, de tus fuerzas y de tus debilidades. Te sientes en paz contigo mismo, pero también con los demás. Sabes escuchar y expresarte con tacto y justicia. También tienes tendencia a utilizar tus experiencias, buenas o malas, para enriquecer tus relaciones profesionales y afinar de esta manera, en tu saber hacer profesional. Eres un excelente vendedor de... ti mismo.
Consejos: Desconfía de la rutina. Procura no cerrarte a nuevas experiencias. El hecho de no actuar sería como malgastar tus cualidades. ¡Lánzate! El talento exige el deber de ser dinámico pues, de otra forma, se esfumaría. Otra trampa sería mantenerse al margen. Aprende a ser curioso y no le pierdas el gusto a sorprenderte y sorprender a los demás. Atrévete a probar nuevas experiencias, en el trabajo como en cualquier otro lugar: haz un curso de Power Point o aprende japonés. Consulta de vez en cuando a un cazatalentos para que te haga el "control técnico" que ponga a prueba tu espíritu comercial.