¿Te agobias demasiado ante el menor síntoma o quizá todo lo contrario y crees que lo físico y lo psíquico son independientes? Ni una cosa ni otra, debemos estar atentos a las señales que emana nuestro organismo,pero sin obsesiones. Este test te permitirá averiguar cómo funciona la comunicación entre tu cuerpo y tu alma.
RESULTADO:
A. Mayoría de A
Si has elegido mayoritariamente respuestas A posiblemente eres una persona que no deja de atender las señales que emanan de su cuerpo, pero sin obsesionarse.
El estado anímico afecta a la eficacia del sistema defensivo, la musculatura se tensa cuando estamos preocupados, como también puede alterarse el sueño y nuestra sensación de hambre aumenta o disminuye según el estado anímico; por ejemplo, ante sentimientos de vacío o de peligro ligero, pero persistente, muchas personas comen en exceso.
Saber buscar la relación entre el estado corporal y la vida psíquica es muy útil para tomar decisiones correctas y protegernos a nivel fisiológico, psicológico y social. Tú pareces saber hacerlo.
B. Mayoría de B
Si tu perfil es mayoritario B posiblemente seas una persona que tiende a obsesionarse con las señales que envía su cuerpo.
La mayoría de estas señales son pasajeras. Además, pueden deberse a mil factores, no solo a vivencias psicológicas y sociales. Dedicar demasiado tiempo e interés a ellas puede acarrear más perjuicio que beneficio, por lo que solo hay que pararse a analizarlas cuando son claras y persistentes. Haber sido cuidados por madres hipocondríacas o excesivamente preocupadas por la salud de los hijos o la tendencia de algunas personas a "psicologizar" todo puede estar detrás de esta obsesiva tendencia a escuchar el cuerpo.
Si perteneces a este grupo deberías confiar más en tu organismo, pues él te va a avisar de manera clara y evidente cuando realmente haya algo que funcione mal; practica ignorar sus señales a no ser que sean repetitivas. Puedes aprender a no escuchar obsesivamente.
C. Mayoría de C
Si eres de los que eligieron más respuestas C muy posiblemente no sabes o no te atreves a escuchar las señales de tu cuerpo que te avisan de que algo a nivel fisiológico, psicológico o social va mal.
Los conflictos con nuestras personas más allegadas, las desilusiones, las situaciones que predecimos en el futuro, los miedos internos, las insatisfacciones... no siempre tienen una intensidad suficiente como para ser evidentes, pero sí para que nuestro aparato psíquico las procese y produzca síntomas como las alteraciones de sueño, el cansancio o molestias musculares o aparezcan en forma de sueños durante la noche. Detectar e interpretar adecuadamente estos síntomas puede ser útil para resolver a tiempo los conflictos, miedos, insatisfacciones que nos amenazan.
En estos casos es recomendable leer algo al respecto y dedicar algunos minutos al día a preguntarse cómo nos encontramos intentando relacionar el estado físico con nuestra vida anímica y social.