La ruptura es impensable
Si pudieras pedir un deseo, sería, lo más probable, no volver a pasar por ninguna otra ruptura
Las separaciones te destruyen. Las concibes como un duro golpe que te echa por tierra y te deja completamente solo con la insufrible pérdida. Te da la sensación de que tu vida se derrumba, que pierde por completo su sentido más profundo.
as rupturas a las que te has visto sometido han sido casi siempre por iniciativa ajena, lo que te ha llevado a tener esa impresión permanente de ser una víctima de los acontecimientos. Te limitas a asumir con dificultad las rupturas, incluso aunque reconozcas que la relación te perjudica: prefieres conformarte con algo que "no está mal" en vez de no tener nada de nada.
Tus referencias, ya sean afectivas, materiales o profesionales, te aportan con su sola presencia estabilidad y seguridad. Sin ellas, te sientes extremadamente vulnerable. Estas representan para ti el apoyo que necesitas para avanzar. Sin embargo, ante una separación, huyes a refugiarte en el pasado. Intentas volver a restaurarlo, revivirlo de nuevo. En esta misma línea, también tiendes a idealizar la situación perdida, evitando así la dura confrontación con la auténtica realidad, puesto que la realidad de la ruptura reaviva en ti antiguas separaciones que, a primera vista, te siguen resultando muy dolorosas.
Ante esta actitud sería importante que fueses más allá del miedo generado por los duelos sucesivos e inevitables de la vida. Recupera la confianza en ti mismo e incluye la palabra "final" en tu vocabulario. Asume las rupturas como parte de la vida porque así es en realidad. De esta manera evitarás anquilosarte en situaciones que ya no te convienen por miedo a lo desconocido.