¿Un día te diste cuenta de que habías perdido el gusto por las cosas básicas o fue una lenta evolución? ¿O quizá ni siquiera te has parado a pensar en ello? Cada cual se motiva a su manera y a su ritmo. ¿Tú con qué te identificas? Este test te permitirá encontrar respuestas muy personales a esta cuestión fundamental... esencial.
RESULTADO:
A. Mayoría de A: voluntad deliberada
Sabes decir "¡basta!"
"No, no puedo seguir así. Tengo que cambiar, recuperar el gusto por las cosas básicas de la vida". Esta reacción y tu determinación es lo que te acerca a lo esencial. Eres consciente de tu camino equivocado, condicionado por el abanico interminable de opciones que ofrece la sociedad de consumo. Pero no todo es culpa de la sociedad. Desde hace ya algún tiempo te invade una especie de pereza que te empuja hacia la opción más sencilla, evitando complicarte la vida.
Consejos: algo que tienes a favor es tu fortaleza de carácter y tu convicción. Sin embargo, ten cuidado con el exceso de voluntarismo, con pecar de sectarismo (al juzgar demasiado a los demás) o de proselitismo (hacerles comprender por encima de todo que se equivocan). Confórmate con dar ejemplo y continúa tu lucha contra el materialismo de forma calmada pero determinada. Estás decidido a "buscar lo esencial": no desfallezcas, el camino es largo, pero bonito
B. Mayoría de B: evolución interior
Te lo tomas con calma
Nada de decisiones vitales o cambios bruscos en tu estilo de vida, solo una inclinación natural hacia la que has dirigido tus pasos. ¿Se debe a que el paso del tiempo te vuelve cada vez más sosegada? o ¿puede deberse al fruto de las reflexiones para conocerte mejor y comprender mejor el mundo? Ambas son posibles. En cualquier caso, se trata de una evolución sosegada. Quieres dejar atrás tus viejos temores: miedo a fallar, a no conseguir lo que se supone que hay que tener Todo esto es el ayer. Has madurado.
Consejos: tu evolución y tu forma de asumir los acontecimientos a largo plazo te permiten disfrutar de tranquilidad interior y ser paciente. Sin embargo, ten cuidado de no caer en la pasividad o en el fatalismo, de no abusar de las renuncias y no aplazar demasiado ciertas decisiones. Continúa fomentando tu evolución personal. Aún queda mucho por hacer, al final encontrarás cosas maravillosas: libertad y serenidad. Esta búsqueda pausada se ha convertido para ti en algo esencial.
C. Mayoría de C: predisposición natural
Siempre has sido así
Siempre has mostrado indiferencia por las cosas materiales, te has mantenido al margen, sorprendido de ver a los demás angustiarse por un mal resultado o desvivirse por un ascenso profesional. Ni desprecio, ni rechazo por esto. Tú también has malgastado, contaminado, perdido el tiempo en actividades sin sabor; y no te has dado cuenta hasta pasado un tiempo. Pero siempre te ha resultado fácil volver a lo esencial, sin mérito. Por lo tanto, no hay nada por lo que estar orgulloso. Únicamente por haber seguido tu intuición. O por no haber sido nunca abducido por completo.
Consejos: desprendes un halo de fortaleza calmada, común en las personas dotadas de forma natural para conquistar. De ahí la razón de tu carisma, del que no eres consciente ya que tampoco pretendes ejercer poder. Sin embargo, procura no aislarte demasiado en esta "burbuja". Que tu autonomía psicológica no se transforme en una forma de autismo ni tu tolerancia en indiferencia. Si te abres a los demás, tu sentido de la búsqueda de lo esencial será más armonioso.
D. Mayoría de D: el placer de los sentidos
Para ti, lo esencial pasa también por lo material
Desconfías de las modas y del esnobismo, de los ascetas y de los místicos. Consideras que las dietas exentas de materialismo es como padecer anorexia de la vida. Asumes que existen multitud de excesos y que tanto el consumismo como el materialismo son unos problemas ante los que hay que permanecer alerta. Sin embargo, no te fías de las posturas extremas ni de los movimientos pendulares. Un viraje brusco hacia las renuncias sería absurdo. Vivir es lo mismo que alimentarse no solo de grandes sentimientos, reflexiones y cosas inmateriales. Nuestros placeres están arraigados a lo material y no dejan de ser esenciales. Por ello no te avergüenzas de ser, a veces, materialista.
Consejos: a tu favor tienes tu lucidez, sentido crítico y valor y que no piensas o actúas como todo el mundo. Pero no cultives demasiado la fantasía de una libertad y de una fuerza interior que te volverían extremadamente invulnerable frente a la dispersión y a la superficialidad. Y no olvides lanzarte de lleno de vez en cuando a hacer curas de desintoxicación o de contemplación: saborear sin el deseo de poseer es también algo esencial.