Sueños de la infancia, proyectos de vida, deseos escondidos En el fondo de todos nosotros existen múltiples deseos pendientes de ser realizados. Sin embargo, diferentes miedos nos impiden a menudo que nos lancemos. ¿Es este tu caso? Descúbrelo con estas 12 preguntas.
RESULTADO:
A. Frenos eficaces
Parece que desconfías de todo lo que pueda alterar tu existencia. Además, antes de lanzarte, te anticipas a todos los obstáculos. También tienes una gran capacidad para prever y cuando presientes la necesidad de asumir ciertos riesgos, prefieres abandonar el proyecto. ¿Por qué te impones estos límites? Quizá la derrota tenga un precio excesivamente alto en tu caso o hayas crecido en un entorno familiar muy rígido.
- Nuestra sugerencia. Si continuas dejándote influir por estos mensajes restrictivos, corres el riesgo de desarrollar un sentimiento que te impida ser feliz. Canaliza apropiadamente creencias tipo no lo conseguiré nunca, para, después de ser consciente, poder deshacerte de ellas. Permítete explorar nuevos caminos centrados en el placer y, a continuación, repite la experiencia. Si crees en tu capacidad para crear un futuro acorde con tus aspiraciones, serás capaz de adoptar decisiones y vivir intensamente momentos cruciales de tu existencia.
B. Aceleración contenida
Sabes tener en cuenta tus necesidades y darles respuesta. Te gusta disfrutar de las cosas ya que no temes sobreexcederte al modificar de vez en cuando las reglas que rigen tu existencia. Puede que sepas que tus impulsos liberalizarán tus pensamientos y te abrirán a nuevas reflexiones. Esto es justamente con lo que disfrutas, ya que en ningún momento dudas en acelerar el ritmo cuando lo crees necesario. Sin embargo, no eres un/a kamikaze loco/a por la aventura. Das la impresión de que conoces a la perfección tus límites y aptitudes de manera que, cuando das rienda suelta a tus impulsos, lo haces porque sabes que estás capacitado/a. Además, sueles ser consciente de las consecuencias de tus empresas. Cuando te equivocas, intentas comprender los motivos y procuras acordarte para no volver a repetir los mismos errores por segunda vez.
- Nuestra sugerencia. Es posible que sientas, sin embargo, cierta aprensión cada vez que debes tomas una decisión importante. No tengas miedo, esta sensación de temor mezclada con estrés es completamente normal. Viene a ser el anticipo de que un momento importante está por venir. Esta subida de adrenalina es lo que te permite colocarte a la altura de lo que puedes llegar a hacer. Avanzas a tu ritmo, así que sigue confiando en ti. Esa confianza supone uno de los mayores impulsos.
C. Exceso continuado
Demasiados acelerones en tu vida. En cuanto la necesidad te apremia, te precipitas sin pensarlo. Eres una persona audaz y desbordante con ideas innovadoras, incluso estrafalarias, que asumes hasta sus últimas consecuencias. Eres el tipo de persona que lo abandonaría todo por seguir a un ser querido o volvería a empezar en otra ciudad distinta. Quizá imaginas que la vida solo es interesante cuando conlleva riesgos. Seguramente tu entorno admira tu energía y tu coraje, sobre todo los que no se atreverían jamás a llevar a cabo ni un tercio de tus hazañas. Otros te evitan o critican tus patinazos incontrolados, a diferencia de ti, que restas importancia a estas caídas y vuelves a asumir nuevos retos de inmediato. ¿A qué se debe tanto exceso? ¿Puede deberse a que, de niño/a, te vieras obligado/a a ser el/la mejor? O quizá sobreestimaras tus capacidades
- Nuestra sugerencia. Si desafías en exceso a la vida, corres el riesgo de que un día tropieces contra un muro que te obligará a replantearte muchas cosas. Haz, pues, una pausa sin perder un minuto. Terminarás por comprender que todos estos excesos son claras llamadas de atención. Estás convencido/a de que tu forma de actuar fomenta el aprecio de los tuyos, pero seguramente tengas otros valores para hacerte querer. Descubre tus actitudes, pero sin ponerte en peligro.