En psicología, la autenticidad representa lo que expresa la realidad profunda del ser. Sin embargo, existen diferentes maneras de ser uno mismo frente a los demás. Este test te ayudará a averiguar cuál es la tuya.
RESULTADO:
A. Espontáneo
Autenticidad en bruto
Tu credo es ser yo mismo/a y decir las cosas tal y como son . Para ti, la verdad y la sinceridad son valores fundamentales, aunque eres consciente de que pueden llegar a herir y molestar. A pesar de esto, estás convencido/a de que a la larga estos valores compensan. Eres un/a adepto/a a la verdadera verdad: la verdad de ser quien eres y la verdad de tus palabras. Molesto, pero estimulante. Sin embargo, existen ciertos inconvenientes. Hay que aceptarte tal cual eres. A primera vista, no pareces muy considerado/a con los demás. Espontáneo/a pero no insensible, tu empatía surge quizá demasiado tarde ya que la gente puede sentirse ofendida y necesitarás tiempo y diplomacia para subsanarlo. Quizá deberías intentar adaptar tu forma de mostrarte auténtico/a, sobre todo con las personas que son frágiles o menos espontáneas que tú.
B. Auténtico
Autenticidad programada
Tu lema es ser yo en su justa medida . La autenticidad es para ti un objetivo deseable, pero no una necesidad imperiosa. No es más que un medio para lograr que tu vida y la de los demás resulte más interesante e intensa. Sin embargo, no representa un fin en sí mismo ya que sabes adaptar tu comportamiento y tus palabras en función de los interlocutores y de la situación. Tienes en cuenta al prójimo antes de actuar y hablar. Partidario/a de la verdad programada, eres capaz de expresarlo casi todo, pero con suavidad y de una manera apropiada según cada momento. ¿Inconvenientes de este tipo de autenticidad? Apenas tiene, ya que representa una especie de equilibrio ideal. Sin duda los más apasionados te encontrarán demasiado/a templado/a y los inhibidos, demasiado lanzado/a. Es el problema que tienen los comportamientos que se encuentran justo en el medio, que no satisfacen a ningún extremo. Déjate llevar de vez en cuando de un extremo a otro aunque sólo sea para que los demás se queden tranquilos.
C. Reservado
Autenticidad controlada
Tu doctrina es ser yo, es mi elección . Has optado por darte a conocer como consideras oportuno. De tal forma que dices la verdad, pero no cuentas toda la verdad. Demasiada fragilidad como para creer que la espontaneidad y la sinceridad pueden arreglar todos los problemas; de igual modo, demasiada subjetividad como para renunciar a un mínimo de vida social. Si la educación y las reglas de conducta existen desde siempre es debido a su gran utilidad. Tu actitud de reserva y de autocontrol no representa un cierre, sino una apertura moderada. No es desconfianza, sino prudencia. Esta relación con la autenticidad es comedida pero no siempre bien interpretada por los demás, a quienes puedes parecerles demasiado moderado/a. ¿Y si probaras la satisfacción que conlleva el dejarte llevar? Ahora que todo el mundo sabe que eres una persona respetuosa, ¿qué podría pasarte por mostrar cierto punto de locura?
D. Secreto
Autenticidad reprimida
Tu máxima es mi yo sólo a mí me concierne. La autenticidad es, según tú, un cebo, algo engañoso. Tenemos decenas de facetas que vamos cambiando a lo largo de toda nuestra vida. También la consideras algo arriesgado y piensas: ¿qué necesidad hay de herir, de imponerse, de exponerse? Nunca dices la verdad si resulta perjudicial. Además, ¿quién puede pretender decir la verdad? Lo que hoy pensamos puede que no lo pensemos mañana. No actúas por principio, sino por puro pragmatismo. Antes de actuar siempre te lo piensas y esto te confiere cierto halo de misterio. Sin embargo, los que te conocen saben que se trata de respeto y no de desprecio. De todas maneras si esta actitud se mantiene demasiado, puede ser un problema: casi nunca te dejas llevar, ocultas tus emociones y piensas demasiado en los demás. Resulta imposible que puedas pasar sin tener momentos en que te des a conocer o mostrarte espontáneo/a con personas de confianza.