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¿Sabes ser auténtico?
En psicología, la autenticidad representa lo que expresa la realidad profunda del ser. Sin embargo, existen diferentes maneras de ser uno mismo frente a los demás. Este test te ayudará a averiguar cuál es la tuya.
1
Decir la verdad:
A
Es sano. No hay nada peor que la hipocresía.

B
Es lo deseable. Pero no tiene por qué ser siempre así.

C
Es arriesgado. Hay que pensárselo siempre antes.

D
Es inútil, peligroso y engañoso. Hay tantas verdades posibles…

2
Te das cuenta de que alguien te miente. ¿Cómo reaccionas?:
A
De una manera discreta se lo haces ver; de nada sirve avergonzarle.

B
Le dices: será mejor que te expliques.

C
Haces como si no te dieras cuenta.

D
Hablas con él/ella sólo después de mucho tiempo.

3
Hablas sobre tu vida privada:
A
Con bastante facilidad. Para ti es el único tema realmente interesante, hablar de uno/a mismo/a y escuchar a los demás hablar sobre ellos.

B
Nunca. Odias darte a conocer.

C
Con reticencias. Reservas tus confidencias para los más próximos.

D
No suele costarte, pero sólo si tus interlocutores hacen lo mismo.

4
Para ti, seguir la moda, es:
A
Una tontería. Prefieres lo que no pasa nunca de moda.

B
Superficial, pero hay que vivir acorde con nuestro tiempo.

C
Agradable. Es una manera de expresar tu personalidad.

D
Lo más fácil. Al fin y al cabo es ser como todo el mundo.

5
En tu relación con los demás:
A
Te consideran una persona reservada.

B
Tienes la imagen de alguien tímido, casi invisible.

C
Eres más bien popular y apreciado

D
Ofendes, exasperas, asombras. En definitiva, no dejas a nadie indiferente.

6
Respecto a lo que opinas…
A
Siempre planteas lo que opinas, pero sin imponerlo nunca.

B
Lo expresas incluso aunque no te lo pidan.

C
Esperas a que pidan tu opinión para darla.

D
Hay que insistir para saber lo que piensas.

7
Durante una velada elegante notas que empieza a picarte la nariz:
A
Prefieres aguantarte durante toda la noche.

B
Te rozas muy discretamente la punta de la nariz con el dedo índice.

C
Te la rascas sin ni siquiera pensarlo. ¿Cuál es el problema?

D
Te vas a otro sitio para rascarte tranquilamente.

8
Según tu manera de comportarte en sociedad, ¿con qué carácter te identificas más?
A
Con el escandinavo.

B
Con el japonés.

C
Con el americano.

D
Con el napolitano.

9
¿Tener un diario íntimo?
A
Ni de broma. Prefiero vivir mi vida en vez de escribirla.

B
He empezado y lo he dejado en muchas ocasiones.

C
Me encanta.

D
Lo pienso muy a menudo, pero no me he decidido nunca.

10
Te invitan a una fiesta en la que sabes que te vas a aburrir:
A
Disculpas tu ausencia con mucha diplomacia.

B
Respondes: “No, gracias, no me veo allí”.

C
Vas aunque no tengas ganas, pero no te quedas mucho tiempo.

D
Inventas una excusa para no tener que ir.



RESULTADO:
A. Espontáneo
Autenticidad en bruto

Tu credo es “ser yo mismo/a y decir las cosas tal y como son…”. Para ti, la verdad y la sinceridad son valores fundamentales, aunque eres consciente de que pueden llegar a herir y molestar. A pesar de esto, estás convencido/a de que a la larga estos valores compensan. Eres un/a adepto/a a la “verdadera verdad”: la verdad de ser quien eres y la verdad de tus palabras. Molesto, pero estimulante.
Sin embargo, existen ciertos inconvenientes. Hay que aceptarte tal cual eres. A primera vista, no pareces muy considerado/a con los demás. Espontáneo/a pero no insensible, tu empatía surge quizá demasiado tarde ya que la gente puede sentirse ofendida y necesitarás tiempo y diplomacia para subsanarlo.
Quizá deberías intentar adaptar tu forma de mostrarte auténtico/a, sobre todo con las personas que son frágiles o menos espontáneas que tú.
B. Auténtico
Autenticidad programada

Tu lema es “ser yo en su justa medida…”. La autenticidad es para ti un objetivo deseable, pero no una necesidad imperiosa. No es más que un medio para lograr que tu vida y la de los demás resulte más interesante e intensa. Sin embargo, no representa un fin en sí mismo ya que sabes adaptar tu comportamiento y tus palabras en función de los interlocutores y de la situación. Tienes en cuenta al prójimo antes de actuar y hablar. Partidario/a de la “verdad programada”, eres capaz de expresarlo casi todo, pero con suavidad y de una manera apropiada según cada momento.
¿Inconvenientes de este tipo de autenticidad? Apenas tiene, ya que representa una especie de equilibrio ideal. Sin duda los más apasionados te encontrarán demasiado/a templado/a y los inhibidos, demasiado lanzado/a. Es el problema que tienen los comportamientos que se encuentran justo en el medio, que no satisfacen a ningún extremo.
Déjate llevar de vez en cuando de un extremo a otro aunque sólo sea para que los demás se queden tranquilos.
C. Reservado
Autenticidad controlada

Tu doctrina es “ser yo, es mi elección…”. Has optado por darte a conocer como consideras oportuno. De tal forma que dices la verdad, pero no cuentas toda la verdad. Demasiada fragilidad como para creer que la espontaneidad y la sinceridad pueden arreglar todos los problemas; de igual modo, demasiada subjetividad como para renunciar a un mínimo de vida social. Si la educación y las reglas de conducta existen desde siempre es debido a su gran utilidad. Tu actitud de reserva y de autocontrol no representa un cierre, sino una apertura moderada. No es desconfianza, sino prudencia.
Esta relación con la autenticidad es comedida pero no siempre bien interpretada por los demás, a quienes puedes parecerles demasiado moderado/a.
¿Y si probaras la satisfacción que conlleva el dejarte llevar? Ahora que todo el mundo sabe que eres una persona respetuosa, ¿qué podría pasarte por mostrar cierto punto de locura?
D. Secreto
Autenticidad reprimida

Tu máxima es “mi yo sólo a mí me concierne”. La autenticidad es, según tú, un cebo, algo engañoso. Tenemos decenas de facetas que vamos cambiando a lo largo de toda nuestra vida. También la consideras algo arriesgado y piensas: ¿qué necesidad hay de herir, de imponerse, de exponerse? Nunca dices la verdad si resulta perjudicial. Además, ¿quién puede pretender decir la verdad? Lo que hoy pensamos puede que no lo pensemos mañana. No actúas por principio, sino por puro pragmatismo. Antes de actuar siempre te lo piensas y esto te confiere cierto halo de misterio. Sin embargo, los que te conocen saben que se trata de respeto y no de desprecio.
De todas maneras si esta actitud se mantiene demasiado, puede ser un problema: casi nunca te dejas llevar, ocultas tus emociones y piensas demasiado en los demás. Resulta imposible que puedas pasar sin tener momentos en que te des a conocer o mostrarte espontáneo/a con personas de confianza.


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