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¿Cómo vives los secretos?
Desde uno íntimo, sin importancia, hasta uno de familia; existe todo un mundo que callamos o que los demás nos esconden. Para algunos, resulta imposible guardarlos, a otros ni se les pasa por la cabeza desvelarlos. En cualquiera de los casos, tratar con ellos no suele ser tarea fácil. ¿Y para ti, qué significan? ¿Te resulta fácil mantenerte como una tumba o eres incapaz de silenciarlos? Atrévete a averiguarlo. Y después, compártelo... pero sólo si quieres.
1
Tus secretos tienen que ver sobre todo con:
A
Pequeñas cosas sin importancia

B
Proyectos, ambiciones, deseos

C
Anécdotas del pasado

2
Un amigo te confiesa que ha engañado a su mujer. Dos días después, al recordarlo piensas:
A
Tengo que hablar de esto con alguien

B
Es injusto pero, en fin, es asunto suyo

C
Tengo que hablar con él

3
De forma excepcional, podrías contar uno de tus secretos a:
A
Alguien que mostrara interés por escucharlo

B
Nadie o a alguien sujeto al secreto profesional

C
Alguien en quien confiaras ciegamente

4
Si lo piensas bien, verdaderos secretos jamás desvelados tienes:
A
Muy pocos o incluso ninguno

B
Muchos

C
Algunos

5
¿Cuál de estas citas te parece más acertada?
A
"Tres personas pueden guardar un secreto siempre que dos de ellas estén muertas"

B
"El perfume de un secreto se va atenuando a medida que pasa de nariz en nariz"

C
"Los pequeños secretos contribuyen a reforzar la personalidad"

6
Te preguntan si sabes guardar un secreto. Tú respondes:
A
Sí, por supuesto, aunque sea mentira

B
Sí, por supuesto, sin lugar a dudas

C
Sí, por supuesto, excepto los que pudieran perjudicar a alguien

7
Te encanta:
A
Contar historias subidas de tono

B
Hacer de tu vida un misterio

C
Tener una pequeña parcela secreta

8
Descubres que un profesor de tu hermana abusó de ella hace años. Que tú sepas nunca ha hablado con nadie de este tema:
A
Hablas con distintos miembros de tu familia para saber si están al corriente

B
Guardas el secreto. Si ella ha optado por callarse, sus motivos tendrá.

C
Lo consultas con un psicólogo para saber cómo tienes que actuar en caso de que decidas hablar con ella

9
De forma espontánea, asocias la palabra secreto a:
A
Una carta

B
Una fortaleza

C
Un escondrijo

10
Un compañero de trabajo te confiesa que tu jefe quiere echarte:
A
Preguntas sobre el tema a otros compañeros

B
No le das demasiada importancia a ese tipo de comentarios de pasillo

C
Le preguntas que de dónde ha sacado esa información



RESULTADO:
Mayoría de A
El secreto imposible
te resulta casi imposible no contarlos, ya sean referentes a ti o a otro

Para ti, la palabra "secreto" es difícilmente concebible: te resulta casi imposible callarlo, ya sea de algo referente a ti o que te hayan contado. Cualquier secreto tiene algo irrefrenable para ti: el hecho de poder desvelarlo. Hacerlo te otorga una inyección de adrenalina, un momento pleno de felicidad.
Tus propios secretos los compartes normalmente con oídos curiosos que te adulan al ser testigos únicos de tal revelación. Sin embargo, tú lo vives con total naturalidad, ya que en este tipo de situaciones te sientes verdaderamente cómodo/a: que tu vida sea digna del interés ajeno, que sea valorada…
Lo mismo te ocurre con los secretos que te con-
fían. Difícilmente eres capaz de guardarlos: no sólo te resultan una carga pesada de llevar, sino que constituyen ante todo algo excitante. El deseo de compartirlos con los demás te supera.
Incapaz de guardar tus propios secretos, estás ávido/a de otros ajenos que te permitan mantener esta situación de confidencias permanentes y que te hagan sentirte importante al tener siempre algo indiscreto que contar. Lo que parece subyacer en tu comportamiento es la imposibilidad de concebir una parte privada en la cual no pueda inmiscuirse nadie. En tu vida social abundan las relaciones estrechas en las que el espacio necesario para la convivencia entre tu persona y los demás no está lo suficientemente delimitado.
Así, guardarte cualquier cosa para ti lo vives como una traición frente a los demás. Si tienes un secreto, te sientes culpable por no "compartirlo" con los demás, con el riesgo de que puedan ofenderse. La transmisión de secretos tiene la finalidad, en este caso, de mantener el vínculo y hace al mismo tiempo que desaparezca tu sentimiento de culpa.
Intenta poner distancia entre tu mundo íntimo y los demás; crea tu propio espacio. Tienes todo el derecho a hacerlo. Harás frente a tu sentimiento de culpa al intentar averiguar de dónde proviene.
Mayoría de B
El secreto como defensa
te encantan. algunos los guardas con razón, pero otros sin ella

A tus ojos, los secretos revisten una importancia particular y los cultivas con sumo cuidado. Representan lo que los demás no sabrán jamás de ti, sobre lo que no tendrán nunca acceso.
Te encantan. Guardas algunos con razón, pero también tienes otros no tan importantes. Cuantos más secretos tienes, más ganas sientes de permanecer al margen de los demás. Los secretos son para ti una parte esencial de tu persona y, para acrecentar tu imagen de intocable, defendiendo tu espacio, vas acumulando nuevos secretos que no desvelas.
A medida que acumulas secretos, tu seguridad se refuerza. Los vives como algo que te definen, como algo privativo que te diferencia de los demás, algo que ellos no tienen ni conocen. Por esta razón, si alguien comparte contigo un secreto, no lo desvelas bajo ningún concepto. Pero no pierdes el tiempo buscando secretos ajenos ya que estás bastante ocupado/a con los tuyos propios.
Detrás de todo esto se esconden distintos modos de actuar: en primer lugar, parece que para poder existir, crecer, has tenido que crear un espacio en el que los demás no tuvieran acceso. Para evitar ser molestado/a, asediado/a o manipulado/a, te has visto en la necesidad de poner distancia y no hay mejor forma que mediante la ley del silencio.
En segundo lugar, en tu subconsciente, la idea de contar, desvelar, comunicar cualquier parcela de tu intimidad es como exponerse con el riesgo que conlleva a ser juzgado/a y volverte más vulnerable.
Los secretos representan tu esqueleto psíquico. Sin ellos, tienes la impresión de no ser del todo tú mismo. Quizá deberías intentar desarrollar otro "armazón psíquico" que te permita expresar tus sentimientos, tus vivencias interiores, sin sentirte acorralado/a. Abre las puertas de tu refugio para no perderte la riqueza que supone cualquier intercambio entre personas basado en el respeto y en el amor.
Mayoría de C
El secreto íntimo
les das su justo lugar, cuando quieres los cuentas a quien eliges

Los secretos representan para ti algo íntimo, esa parte que sólo nos pertenece a nosotros y que constituye nuestra historia privada. Los protegemos, los guardamos en un rincón de nuestra cabeza y somos libres de poder desvelarlos algún día o no. No son molestos, sino huéspedes privilegiados.
Normalmente, tienen que ver más con tu vida amorosa, tus experiencias personales, que con proyectos profesionales, ambiciones o traiciones. Podría decirse que en cierta manera son cosas "sencillas", positivas y constructivas, que pertenecen más al pasado que al presente. Tus secretos son como esa parcela personal que no te apetece compartir.
En lo que se refiere a los secretos de los demás no los buscas expresamente, pero eres capaz de prestar atención a quien tenga necesidad de confiarse. Sabes respetar la confianza depositada sin sentirte presionado/a por lo que te acaban de contar. Si se trata de un secreto amenazador o peligroso, puedes entablar un diálogo con la persona, encauzar la situación y, si fuera necesario, hacerle actuar. Nunca revelarías un secreto que intranquilizara tu conciencia o que hiciera sufrir a alguien.
Este tipo de relación con los secretos demuestra que distingues la distancia necesaria entre tú mismo/a y los demás. El lugar que otorgas a los secretos no te repercute negativamente, ya que ejerces el control, pero sin imponerlo y sin ocupar el centro de atención del resto. Les otorgas su justo lugar y, llegado el caso, los revelas a la persona de tu elección.
Algunos de tus secretos están a veces motivados por el miedo a hacer el ridículo o por un sentimiento de culpa, pero te muestras lo suficientemente atento/a como para saber si pueden resultarte nocivos y, si es así, amortiguar su efecto hablando de ello.
Mantén este equilibrio en tu vida secreta y en la de los demás y procura mantenerte libre para que éstos sean fuente de riqueza y no sean un peso.


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