Aunque tu corazón tenga dueño, ¿A qué no estás dispuesto a renunciar? ¿De qué no puedes prescindir en tu relación de pareja, de la libertad de pensamiento, de la de movimiento o de la sentimental? Un test para compartir y comparar vuestras aspiraciones.
RESULTADO:
Perfil A
Libertad de pensamiento: Amar sin desvelarlo todo de uno mismo
Sientes la necesidad de conservar tu espíritu libre, aunque tu corazón tenga dueño. Esta libertad sentimental te permite guardar celosamente gran parte de tus pensamientos. Tu comportamiento no es incompatible con un gran respeto hacia tu pareja y lo normal es que sea la persona en quien sueles depositar tu confianza. Es tu interlocutor preferido, pero no exclusivo. No te gustaría contárselo todo a alguien o que alguien supiese todo sobre ti. Ventajas: Ser reservado te hace parecer más misterioso y deseable. Además, esta manera de ser supone una distancia apenas perceptible; excepto si tu pareja es absorbente, entonces llevará muy mal esta libertad porque aunque es discreta es también la más profunda. Riesgos: Ten cuidado de que esta libertad de pensamiento no se confunda con indiferencia. Esfuérzate por transmitir a quien quieres lo profundo de tus sentimientos.
Perfil B
Libertad de movimiento: Amar sin fusionar
Necesitas libertad para ir y venir sin tener que rendir cuentas. Para sentir amor, de vez en cuando necesitas tenerle lejos. Estás convencido de que esta forma de libertad ofrece a vuestro amor la oportunidad de consolidarse. Para ti, el respeto por tu pareja implica poder alejarte de ella sin tener que mentirla. Ventajas: Estos distanciamientos hacen resurgir vuestro amor y ayuda a hacer comprender a tu pareja esta necesidad de libertad. Riesgos: Tienes que ser consciente de que esta libertad de movimiento es un factor de riesgo para el desamor. Aumentan las posibilidades de encuentros, lo que podría ser fatal para el amor en crisis, a menos que tu pareja se comporte de igual manera y, en tal caso, estos dos riesgos de infidelidad se conviertan, con el tiempo, en una gran fidelidad. Cada cual sabrá hasta qué punto el otro va a comprender y respetar sus idas y venidas.
Perfil C
Libertad de sentimiento: Amar sin obligarse a amar
Eres capaz de amar de forma duradera, pero con altibajos. No logras dominar tu amor y no te gusta fingir. El hecho de querer menos no es que quieras dejar a tu pareja. Esta libertad te resulta imprescindible debido a tu necesidad de poder amar en el amplio sentido de la palabra: amistad, admiración, seducción... Ventajas: Para ti, respetar a tu pareja consiste en no obligarte a quererla, sino en estar a su lado por lo que sientes por ella. Gracias a este afecto, tus sentimientos renacen. La fuerza del vínculo y del cariño basado en el respeto es más fuerte que el sentimiento amoroso. Riesgos: Es la libertad más delicada de asumir para la pareja. Conviene que tu pareja tenga el mismo perfil o que esté dispuesta a hacer un esfuerzo para que estos distanciamientos no conlleven demasiado sufrimiento.