Todos tenemos necesidad de amor: el sustento afectivo resulta indispensable para el desarrollo armonioso de los niños y también para el equilibrio diario de los adultos. Pero en el amor como en la gastronomía están los comedores impulsivos y los que se sacian con apenas nada.
RESULTADO:
Mayoría de A
AUTÓNOMO. NECESITAS POCO AMOR
Tu necesidad de amor es real, aunque limitada. Eres capaz de prescindir de las manifestaciones de afecto y de ternura siempre y cuando esta situación no se prolongue demasiado. Te basta con saber que una o varias personas te quieren y piensan en ti. No necesitas verlas, ni tocarlas, tampoco necesitas hablar con ellas a diario y menos aún que te tengan que recordar cuánto te quieren. El amor te proporciona seguridad, te sirve de trampolín para poder explorar el mundo y conducir tu vida, pero es necesario que se trate de un equipaje ligero que no te moleste. Esto te confiere, indudablemente, nobles cualidades: no eres absorbente, ni exigente, ni posesivo/a. Eres capaz de ser más transigente, tener más perspectiva, un verdadero sentido de la justicia y de la verdad. Pero también tienes algunos defectos, capaces de redimirte ante los ojos de personas más afectivas: no te sientes demasiado cómodo/a en la intimidad y menos aún a la hora de expresar tus sentimientos. Lo que en ocasiones te platea problemas en tu vida sentimental o familiar, con tu pareja o con tus hijos. Cuando se enfadan contigo, las personas que te rodean te reprochan tu frialdad. Convendría que hicieses un esfuerzo para expresar tus emociones positivas.
Mayoría de B
AFECTIVO. NECESITAS MUCHO AMOR
Tu necesidad de amor es importante: Me gusta que me quieran podría ser el lema de tu vida. No concibes que se pueda vivir sin amor. En el trabajo, con tus seres queridos, necesitas sentirte dentro de un ambiente de emociones positivas. Sólo así te sientes feliz y eficaz. Esto hace de ti alguien agradable de tratar: te preocupas por los demás como desearías que se preocuparan por ti. Tu necesidad de popularidad te empuja voluntariamente hacia el altruismo. Pero también puedes ocupar fácilmente la cabeza de los grupos en los que te mueves porque tu capacidad de solidarizar y de crear buenas vibraciones es muy grande. Sin embargo, tienes por estas mismas razones algunos defectos que pulir: tu necesidad desenfrenada de reconocimiento puede hacer que el hecho de seducir y de gustar se convierta en una obligación que te provoque una cierta inestabilidad. Del carisma al egoísmo no hay más que un paso. Cuando estás mal, puedes mostrarte muy exigente, celoso/a, caprichoso/a: los psiquiatras dirían histeronarcisista. Recuerda que todo el mundo no está obligado a quererte a todas horas ni por todo lo que haces. La indiferencia, la neutralidad y la distancia también tienen su lado positivo.
Mayoría de C
DEPENDIENTE. NECESITAS AMOR APASIONADAMENTE
Tu necesidad de ser amado/a llega demasiado lejos: hasta la total dependencia, para lo bueno y para lo malo. Para lo bueno significa que aunque tu apetito es insaciable, tu capacidad a la hora de devolverlo también es inmensa. Cuando amas, sabes perfectamente lo que significa enamorarse, te muestras fiel a tus amigos y adoras a tus hijos. Cuando te sientes querido/a, tus capacidades y tus fuerzas se multiplican por dos. Tu motor de arranque es el afecto. Pero por culpa de tu necesidad de amor y por miedo a los conflictos, eres capaz de someterte a todo tipo de condiciones, a cualquier abuso. En ciertas personas, la necesidad de amor no se ve nunca satisfecha: cuanto más les das, más reclaman. En este caso, el amor funciona como una droga que calma de manera transitoria las angustias y las dudas que alimentas sobre ti mismo; pero en cuanto se ven calmadas, estas últimas se vuelven a presentar y con ellas la necesidad de tener que comprobar que te siguen queriendo. Con frecuencia la gente que te rodea se harta. Cambiar no resulta tan complicado: un poco de seguridad en uno mismo (aprender a decir no sin romper las relaciones, hacer críticas sin desencadenar conflictos, etc.), trabajar un poco la autoestima.