Dios ha muerto, Marx ha muerto, ni siquiera yo me encuentro bien..., afirmó en una ocasión Woody Allen. Y tú, ¿cómo te sientes en tu día a día? ¿Observas la vida con optimismo o pesimismo?
RESULTADO:
De 15 a 25 puntos
UN PESIMISTA DESTRUCTIVO
Sabes a la perfección ser pesimista. Parece que, una vez traspasado cierto umbral de tolerancia, no puedes ver las cosas si no es desde su lado negativo. Ser pesimista responde a menudo a una falta de coraje o de imaginación debido a un sentimiento de inferioridad, a obsesiones de recuerdos que traumatizan, al gusto por el fracaso o a la costumbre de moverse por un entorno decepcionante. El pesimismo muchas veces suele estar alimentado por fantasmas relacionados con momentos amargos o una sensación de vacío. Temes lo desconocido y lo materializas en miedos ya pasados. Si piensas que una situación va a tener un fin dramático lo único que haces es provocarlo de manera inconsciente por diversos motivos (celos, envidia, ambición, frustraciones sexuales, etc.). Cuando este pesimismo traspasa la frontera de la prudencia más básica y también necesaria para evitar una serie de peligros, te imbuyes en un estado de depresión que te hace protegerte para salvaguardar tu propia personalidad. Generado por un sentimiento de vergüenza, emoción oculta que atrae la indulgencia de los demás y permite escapar del sentimiento de culpa, el pesimismo también puede entrañar una sensación de tristeza. Ésta constituye un pretexto para evitar la acción y protegerse de la agresividad de los demás. Mantente alejado de este pesimismo inconsciente que no depende de las emociones sino de las reacciones.
De 26 a 35 puntos
GUIADO POR TU INSTINTO
Impermeable a los fantasmas negativos y reacio a todo lo que a primera vista parece maravilloso, sabes dar la valoración exacta a lo que te ocurre día a día. Ni optimista ni pesimista, te fías de tu propia lógica. Sabes discernir las necesidades de los deseos. Evitas el remordimiento que induce a especulaciones con conclusiones improbables y razonas a partir de hechos reales. Esto hace que no les des ni mayor ni menor importancia de la que tiene y te permite mantener un estado psicológico estable. Para ti el pesimismo conduce al desánimo y el optimismo te lleva a una falsa consideración de su propia existencia. Al no decantarte ni por el optimismo a cualquier precio ni por el pesimismo pase lo que pase, demuestras la resistencia de tu capacidad a la hora de afrontar las dificultades fundamentales que tiene la vida.
De 36 a 45 puntos
UN OPTIMISMO RECONFORTANTE
Con instinto de conservación, confías en ti y en tus facultades para adaptarte. Ya sea por inexperiencia u olvido, a pesar de haber sufrido los reveses de la vida, conservas la imagen de lo bello y lo bueno. Rechazas todo lo que te arrastra hacia una existencia que no se corresponde con el ideal que tienes y te alejas del dramatismo. La mayor parte de las veces, reaccionas de una manera realista para así poder sacar partido ante cualquier situación sin dejarte desanimar por los obstáculos. Todo ello, sabiendo permanecer prudente. Superas los conflictos internos baldíos y eres capaz de desdramatizar cuando es necesario. Con una base sólida que te protege contra la depresión, que algunos consideran inevitable en circunstancias similares, tu optimismo te reconforta. Aunque haya veces que tu optimismo puede llegar a convertirse en fuente de imprudencias al hacer caso omiso de las posibles consecuencias peligrosas de un acto, éste sigue siendo el fermento de tu creatividad.