Isak Dinesen
La singularidad de un alma aventurera
Heredó de su padre su carácter apasionado y aventurero que la llevó a refugiarse en África cerca de dos décadas. Desgraciada en amores, supo hacerle frente con entereza y elegancia a los reveses de la vida. Sus cuentos fueron su testimonio.
"La cura para todo es agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar" (Isak Dinesen)
LAS CUATRO IDEAS CLAVE DE SU PENSAMIENTO
1. LA IMPORTANCIA DE LOS CUENTOS. Todas las penas pueden soportarse si se meten en una historia o se cuenta una historia acerca de ellas, decía. Estas ventajas terapéuticas del cuento unidas a su capacidad para contarlas, la convirtieron, a ojos de todos, en una especie de Sherezade que, ya desde pequeña, sabía hilar varios relatos dentro de una misma historia.
2. SU AMOR POR ÁFRICA. África le enseñó todo lo que esperaba de la vida: Un gran mundo de poesía se me ha abierto y me ha metido en su seno, aquí, y lo he amado, le confesó a su madre poco antes de abandonar Kenia, donde se sentía libre. Allí arriba respirabas a gusto y se absorbía seguridad vital y ligereza de corazón. En las Tierras Altas pensabas: Estoy donde debo estar.
3. SU VISIÓN DE LA VIDA. Navegar es necesario; vivir, no; Yo responderé o ¿Por qué no? son algunas de las divisas que adoptó para su conducta y la guiaron a lo largo de su vida. Se movió siempre entre la audacia y el deber: audacia para afrontar los retos difíciles, y deber para cumplir con el compromiso adquirido con la vida. Creía en aquello que dignificaba al hombre y cuyo ideal le movía.
4. SU CASA, SU REFUGIO. Era una anfitriona extraordinaria y su casa ejercía un poder de atracción tanto sobre sus aparceros en la granja como sobre sus amigos, para los que suponía un lugar de descanso en el camino. De esta manera, su casa se convirtió en un personaje más en su vida, por sus reuniones, sus cenas, sus visitantes, su mobiliario y todo lo que este espacio supuso para ella.
Reportaje completo en la edición impresa [Psychologies nº 7].