Simone de Beauvoir: Una vida a la contra
Como escritora fue una de las autoras que influyó en varias generaciones; como espíritu libre rechazó las convenciones sociales de su época y se comprometió con todos los combates intelectuales del siglo XX.
"Entre dos individuos, la amistad nunca viene dada, sino que debe conquistarse indefinidamente"
LAS CUATRO IDEAS CLAVE DE SU PENSAMIENTO
1. CAMBIAR EL MUNDO. Durante toda su vida, Simone utilizó su libertad para defender la libertad de los "oprimidos", especialmente de las mujeres. En su opinión, las mujeres no deben ocupar el lugar de los hombres sino, al mismo tiempo que ellos, "cambiar el mundo". Su frase famosa, "la mujer no nace, se hace", en realidad, se hace extensible a los hombres: "La feminidad se fabrica, como también la masculinidad y la virilidad". En consecuencia, el mundo es algo que puede deshacerse y hacerse de nuevo. Al menos, De Beauvoir nunca perdió la esperanza, y este optimista proyecto propio la mantuvo activa toda su vida, es decir, libre. "Nada peor que la rutina", comenta la protagonista de La mujer rota; "los choques despiertan". Y las reflexiones no paran: "No se modifica la vida sin modificarse uno mismo".
2. SER AUTÓNOMA. Su familia era fuertemente cristiana, y el primer gesto de emancipación de la escritora fue renunciar a Dios para poder asumir la responsabilidad de sus propias decisiones. Esta exigencia la llevó a buscar, además, la independencia económica. "La clave es trabajar", repetía una y otra vez. El idealismo de Simone de Beauvoir, por lo tanto, es plenamente realista y consciente de las contradicciones del esfuerzo continúo que conlleva.
3. ASUMIR LAS ELECCIONES. No le faltaban motivos para sentirse orgullosa. Sin embargo, en sus cartas, descubrimos a una mujer vulnerable. En ellas confiesa los celos que sentía de las amantes de Sartre, y otras contradicciones de su peculiar opción de vida. "Me siento solidaria con las mujeres que han asumido su vida y que luchan por lograr sus objetivos -decía De Beauvoir-, pero eso no me impide interesarme por aquellas que de un modo u otro han fracasado y, en general, por esa parte de fracaso que hay en toda existencia".
4. SABER ENVEJECER. "La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad", dijo en una ocasión la escritora francesa. De manera especial cuando uno envejece y, como en su caso, se ha sido joven y hermosa. No obstante, Simone de Beauvoir supo envejecer con infinita elegancia. Y el difícil misterio de la belleza tal vez nunca fue tan consciente de sí como al final de su vida, cuando escribió: "Las arrugas de la piel son ese algo indescriptible que procede del alma", y "la longevidad es la recompensa de la virtud".
Reportaje completo en la edición impresa [Psychologies nº 39].