Anaïs Nin: Artista de la intimidad
Los siete volúmenes que componen su diario íntimo comenzaron como una carta escrita a su padre. Anaïs Nin encontró en la escritura del "yo" un vehículo para soportar el dolor de una familia rota y un medio para conocerse.
"La vida se encoge o se expande en proporción a la valentía que uno tiene" (Anaïs Nin)
LAS TRES IDEAS CLAVE DE SU PENSAMIENTO
1. LA NECESIDAD DE AMAR Anaïs Nin se entregó a hombres y mujeres, amó con pasión y se rebeló contra las normas morales de su tiempo. Buscó la felicidad con una tenacidad inagotable, consciente de que "solo el latido unísono del sexo y el corazón puede crear éxtasis". Se encontraba a sí misma en el ejercicio del amor, un espacio cuya plenitud exigía la presencia del erotismo. Este, dijo, "es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía". Rechazaba la idea de limitarse a escribir solo sobre lo físico, de ser considerada una artista meramente obscena. Por eso se enfrentó a los editores que le encargaban novelas de "alto voltaje", negociantes que le exigían "menos análisis, menos filosofía, menos poesía". Se trataba de una cuestión de principios: amor, erotismo y contacto íntimo siempre unidos. "No sabe usted lo que se pierde con el análisis microscópico de la actividad sexual y la exclusión de todo lo demás -le escribió a uno de sus editores-. Lo intelectual, lo imaginativo, lo romántico, lo emotivo... Es lo que da a la sexualidad sus sorprendentes texturas".
2. RESCATAR LO ÍNTIMO A bordo del barco que la llevó de Francia a los Estados Unidos, Anaïs Nin, entonces de 10 años, empezó a escribirle una carta a su padre, con quien había tenido una tormentosa relación que quiso mantener siempre en secreto. Su intención: mantener contacto con su padre. Fue el comienzo de una obra demoledora, un diario abrumador cuya redacción compaginó con la de las novelas eróticas que le encargaban. Escrita en francés, esta larga carta se convierte en una especie de laboratorio interior para la adolescente exaltada que era ella, llegando a analizar las ventajas de esta auto confesión: "Veo en la escritura de un diario íntimo la comunión del alma con ella misma y realizado con la sinceridad y la libertad más absolutas".
3. INDEPENDENCIA TOTAL Rebelde desde niña, Anaïs abandonó el colegio y se dedicó en cuerpo y alma a la escritura y al conocimiento de sí misma. Sintiéndose culpable de la atracción que sentía por su padre, viajó a París para bucear en el psicoanálisis de Otto Rank, que fue el mejor discípulo de Freud, con la esperanza de ser comprendida y entender lo que le pasaba. Será él quien le descubra que "la neurosis puede ser el síntoma de una ambición artística no realizada". Esta explicación le gusta y hará un análisis durante seis meses, hasta que decide volver a su territorio preferido, es decir, ella misma. Se empapa de la cultura surrealista de aquella Francia. Enemiga de las imposiciones morales, se despojó de las normas católicas bajo las que fue educada: "Solo creo en el fuego. Estando en llamas enciendo a otros", dijo. Quería ser ella misma, la mujer de nadie. El coraje, que hace "que la vida se dilate o se expanda", es esencial para conseguirlo.
Reportaje completo en la edición impresa [Psychologies nº 28].