Marguerite Yourcenar
"Una parte de cada vida transcurre en buscar las razones de ser, los puntos de partida, las fuentes", escribió. Esta incesante búsqueda fue la que guió sus pasos a través de las lecturas primero, los viajes después y, por encima de todo, a través de los grandes encuentros de su existencia.
La lucidez en femenino
LAS DOS IDEAS CLAVE DE SU PENSAMIENTO
1. La espiritualidad, forma de conocimiento Tengo varias religiones, como tengo varias patrias, de manera que en cierto sentido no pertenezco quizá a ninguna, confesó. No pienso, por cierto, en renegar del Hombre que ha dicho que aquellos que tengan hambre de fe y justicia serán saciados (en otro mundo, con seguridad, porque en el nuestro no es verdad), pero menos renuncio a la sabiduría taoísta, parecida a un agua límpida, unas veces clara, otra oscura, bajo la cual se descubre el trasfondo de las cosas. Estoy agradecida por lo precioso que me han enseñado sobre mí misma. Sentirá especial fascinación por el budismo: No solo su compasión por todo ser viviente amplía nuestras nociones de la caridad; además, nos incita a conocernos mejor y a depender solo de nosotros mismos. Se guiará a lo largo de su existencia por los votos budistas: luchar contra las malas inclinaciones, dedicarse hasta el fin al estudio, perfeccionarse en la medida de lo posible...
2. El peligro del apego ¿Elegir entre la dignidad o el amor? Para Yourcenar, dominada por la pasión, el apego era peligroso, pero necesario: Si tuviera un consejo para dar a un ser joven y del cual respetara la inteligencia, el ardor o la valentía, le diría: No te apegues. No te apegues nunca. Demasiadas servidumbres encontrarás en tu vida que te forjarás libremente y al azar, y sin saber adónde te conducirá el compromiso asumido. Por el bien de los otros y del tuyo propio, no te apegues. La desdicha consiste en que se requiere haber estado frecuentemente apegado para conocer el precio de no estarlo. Pero, por otro lado, quien no se apega, solo conoce lo más superficial de los seres.
Reportaje completo en la edición impresa [Psychologies nº 24].