Viktor Frankl
Psicoterapeuta y padre de la Logoterapia, sobrevivió al holocausto y a la pérdida de su familia en los campos de concentración. Su legado es un canto al amor, la libertad, la sencillez y la permanente búsqueda de la felicidad.
"El hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad si contempla al ser querido"
LAS TRES IDEAS CLAVE DE SU PENSAMIENTO
1. Ayudar a los demás a través del humor Amante de la libertad de cada hombre, a Viktor Frankl no le costó dar con el motor que movía al ser humano: el amor, la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre, como él decía. Ese amor, que consideraba un ejercicio de entrega total a sus semejantes, fue lo que le llevó a buscar el modo de hacer felices a sus compañeros en Auschwitz. Y Viktor Frankl encontró la herramienta perfecta para conseguirlo: el sentido del humor. Puede proporcionar el distanciamiento necesario para sobreponerse a cualquier situación, decía. Por eso, el psiquiatra buscaba sin descanso y sin sucumbir a la tragedia que le envolvía las risas de los demás prisioneros. Quería insuflarles ganas de aguantar hasta el final, esperanza, vida. Gracias al sentido del humor y a esa búsqueda constante de la felicidad ajena, Frankl se salvó a sí mismo y supo sobreponerse al dolor que le aguardaba tras la liberación: la muerte de sus seres queridos.
2. Encontrar el sentido de la vida Cuando llegaba a su consulta un paciente desesperado, Frankl siempre les preguntaba: ¿Por qué no se suicida usted?. A partir de ahí comenzaba una búsqueda del sentido de la vida, del camino a la felicidad. El hombre necesita algo por lo que vivir, escribió. Encontrar ese algo era la base de la Logoterapia, una doctrina revolucionaria en la que el paciente descubría el inmenso valor de la vida a través de las preguntas lanzadas insistentemente por el psiquiatra.
3. Ver lo bueno Según Viktor Frankl, el hombre es el ser que ha inventado las cámaras de gas, pero, también, el que ha entrado en ellas con paso firme musitando una oración. Para él, incluso en las situaciones más aterradoras, se podía llegar a encontrar siempre la grandeza del individuo. El fundador de la Logopedia consideraba la libertad como un bien imprescindible asociado a la idea de la responsabilidad. Por eso recomendó que en la costa Oeste de los Estados Unidos se erigiera una estatua de la responsabilidad como complemento a la de la Libertad de Nueva York.
Reportaje completo en la edición impresa [Psychologies nº 22].