Alexandra David-Néel
"La aventura será mi única razón de ser", decía esta gran exploradora. Rompió con las imposiciones de su época para llegar a lo más alto y abrir muchos caminos. (Marie Moral)
Una aventurera sobre el techo del mundo
LAS TRES IDEAS CLAVE DE SU PENSAMIENTO
1. La religión, el camino para amar Sus incombustibles ganas de viajar se debieron a su búsqueda interna de filosofía y religión. Conoció muchas religiones, practicó, entre otras, el islamismo pero siempre sintió preferencia por el budismo. "Solamente las grandes almas pueden y saben amar", decía, y esto la llevó a sumergirse en los secretos de la filosofía budista.
2. Su compromiso social Se convirtió en colaboradora de "La Fronde", un periódico feminista administrado por mujeres, y participó en numerosas reuniones del Consejo Nacional de Mujeres Francesas. Pero rechazó algunas de las posiciones adoptadas y prefirió la lucha por la emancipación económica de la mujer.
3. Mantenerse siempre fuerte frente a la derrota Nada más llegar de un viaje, sentía la necesidad de volverse a marchar. Pasó media vida viajando por lugares que aparecían en blanco en los mapas. Siempre eligió el itinerario más largo y el medio de transporte más lento. Esta afición por los grandes espacios se transformó en una feroz independencia. Ni el frío, ni las tormentas, ni las enfermedades, la hicieron nunca desistir de sus propósitos. Conocida por su ánimo decidido, admitió que las condiciones en las que viajaba fueron cada vez más desfavorables, pero nunca cesó en su búsqueda de espiritualidad, motivo de sus viajes.
Reportaje completo en la edición impresa [Psychologies nº 21].