Victoria Kent
La bandera del compromiso social
Rompió con muchos moldes sociales en una época en la que en España no se veía con buenos ojos el papel de la mujer en estructuras tan jerarquizadas y masculinas como la justicia y la educación. Muchas de sus ideas tienen repercusión en la actualidad.
"Seamos feministas conscientes de la noble misión de la mujer" (Victoria Kent)
LAS CUATRO IDEAS CLAVE DE SU PENSAMIENTO
1. HUMANISMO SOCIAL. Su vinculación con la Institución Libre de Enseñanza (ILE) fue determinante para su posterior trayectoria política y educativa, que siempre estuvo marcada por una defensa a ultranza de lo social. Frente a la bohemia imperante en la España de 1917-1924, las corrientes reformistas promulgaban una reactivación de la educación, que se materializó en becas para viajar estudiantes al extranjero, intercambios de profesores y alumnos, y cambios de método y contenidos.
2. SÓLIDO FEMINISMO. Su feminismo lo define María Dolores Ramos, especialista en Historia Social e Historia de las mujeres en la Universidad de Málaga, como racional y prudente, que percibe al hombre y a la mujer como seres humanos diferentes, ni superiores
ni inferiores, con la misma capacidad de desarrollo; y se basa en la defensa de la dignidad, la inteligencia y el trabajo de mujeres y hombres, muy en alerta ante los problemas sociales de la época que le tocó vivir, señala Ramos.
3. JUSTICIA PENITENCIARIA. Posiblemente, los presos de las cárceles españolas le deban a Victoria Kent muchas de las mejoras que estas instalaciones han sufrido con el paso del tiempo. Fue una revolucionaria de las teorías penitenciarias, ya que siempre asumió la idea de que la cárcel era un centro de recuperación social del prisionero. Entre sus aportaciones destacan la mejora en la alimentación, el establecimiento de la libertad de culto, el secreto del correo, la supresión de las cadenas y grilletes...
4. TRABAJO EN EL EXILIO. Su trabajo fuera de las fronteras españolas fue constante. París, México y Nueva York fueron escenario de su labor en favor de los exiliados de la Guerra Civil. En Francia (1940-1944) se encargó de consolar la desesperanza de miles de compatriotas que perdieron su voz, su familia y su país; en México (1948) desplegó su capacidad docente y en Estados Unidos trabajó desde Naciones Unidas para la defensa social de la mujer y fue consejera del gobierno republicano en el exilio.
Reportaje completo en la edición impresa [Psychologies nº 2].