Portada   • Suscripción   • Sugerencias   • Staff   • Publicidad

PILAR VARELA
Licenciada en Psicología, máster en Sociología Política y en Psicología Industrial. Ha sido profesora de las facultades de Psicología y Ciencias de la Información, así como del Instituto de Empresa, en Madrid. Colabora con RNE. Es autora de diversos libros.
LA ÚLTIMA VEZ
La madre se despidió de su hijo, como tantas veces, con un reproche: "¡Qué habitación más desordenada". El hijo respondió, como tantas veces, con un gruñido adolescente: "¡Déjame en paz, estoy oyendo música!". Ella se fue de compras y él se quedó en casa.
Nada especial, todo fue como tantas veces, pero unas horas más tarde ella moría en un accidente. Así, de pronto, irremediablemente. ¡Si los dos hubieran sabido que se estaban despidiendo por última vez!

La última vez es un muro de hormigón entre las cosas y el vacío. Imbatible, irreversible. Hay muchos tipos de última vez. Alguna última vez es necesaria, otras son previsibles; cierta última vez es liberadora, otra se está deseando porque repara, porque resuelve situaciones; y algunas, sencillamente, son sorprendentes. Hay muchos tipos, sí, unos buenos y otros malos. Pero, de todos, el más inquietante es aquel que sucede mientras se ignora su finiquito. La madre y el hijo desconocían que su hasta luego era un trágico hasta nunca. Qué tristeza, qué horrible fortuna, por cierto tantas veces repetida. No se sabrá hasta después que esa fue la última vez que uno paseó en esa ciudad o que durmió en esa casa, la última vez que vio determinado paisaje con sus propios ojos, que pilotó su moto o que hizo el amor con esa persona querida. Mientras el hecho sucede, la ignorancia de la trascendencia hará que la situación parezca normal; no se desatará la carga sentimental que en realidad están teniendo esos momentos, se habrá actuado como si tal cosa.

El principio y el fin no son equivalentes: la última vez es mucho más tremenda que la primera. Esta tiene una tregua, se puede intentar de nuevo, dos, tres, más veces. Uno puede reparar el error si existiera, mejorar la ejecución, probar de nuevo. Cuando la última vez es esperada, también es manejable; es posible esmerarse en el adiós. Pero eso no pasa cuando la última vez ha sido una carta boca abajo en el reparto de naipes de la existencia. ¡Ah, quién me iba a decir! o ¡si yo hubiera sabido!

¿Sería bueno conocer siempre la trascendencia de los momentos? ¿Deberíamos actuar como si cada instante fuera el último? Seguramente no; sería imposible, demasiada intensidad, hay que vivir de un modo más insensato, más confiado. Pero si uno se para a pensar, esa última vez inesperada es una faena, eso es todo, es un horror.
Enero 2008 [Psychologies nº 48].


NUESTROS EXPERTOS




© Copyright Hachette Filipacchi S.L.
AR | coches CAR AND DRIVER | decoracion CASA DIEZ | embarazo CRECER FELIZ | DE VIAJES | familia real | famosos DIEZ MINUTOS | moda | belleza ELLE | EMPRENDEDORES | cine FOTOGRAMAS | decorar MI CASA | NUEVO ESTILO decoracion dise–o | QUE LEER | QMD! | QUO | RAGAZZA | SALIMOS | tv SUPERTELE TELENOVELA TP | THE F1 formula 1 |