Está a punto de estrenar Ella es el partido, una comedia de la que es al mismo tiempo director y protagonista, ambientada en los años 20 del pasado siglo, que tiene como tema el fútbol americano; también acaba de supervisar la producción de un documental sobre los refugiados de Darfour, causa con la que está muy comprometido. Tanto, que hace solo unas semanas ha recibido en la sede neoyorquina de la ONU el nombramiento de mensajero de paz por las campañas que ha realizado en aquella región de Sudán a favor de los miles de refugiados.
George Clooney es un caso tal vez único entre los actores de Hollywood. Desde hace años ha optado por una postura de compromiso social que va más allá del oportunismo y que le alejan de una imagen frívola y acomodaticia. Él, más que dedicarse a vivir la vida, ha decidido implicarse en ella.
En Ella es el partido diriges y actúas, un trabajo difícil. Pero todos están encantados contigo...
Resulta complicado, no tienes con quien contrastar tus ideas. Tuve una charla con los actores y actrices para advertirles que en el rodaje tal vez se diesen situaciones extrañas. Porque se dan. Cuando hay 1.500 extras en escena y tú estás megáfono en mano dirigiendo, con un uniforme lleno de barro, te sientes ridículo. Pero es divertido.
Has dirigido varias veces. ¿Volverás a repetir?
Estoy estudiando un guión sobre las campañas políticas. No trata sobre los candidatos, sino sobre los tipos que dirigen esas campañas. Ya hay un primer borrador del guión y sí, probablemente lo dirija.
Es muy notorio tu compromiso con Darfour, ¿cómo surgió?
Cuando estaba nominado a los Oscar por Syriana, leí los reportajes del New York Times que pronosticaban que esta zona sería escenario de un terrible genocidio. Yo había participado en una manifestación para llamar la atención sobre el problema, pero no tuvo eco. Hablé de ello con mi padre. Él opinaba que la causa debía contar con el apoyo de gente famosa. Me dijo: Si fuese allá Elisabeth Taylor, Darfour sería noticia. Le respondí: ¿Y si Elisabeth Taylor fuese yo ? Así que decidimos ir allí. Pero el viaje se empezó a complicar. Días antes de salir empezaron los combates. El departamento de Estado desaconsejó el viaje. Me planteé renunciar, pero mi padre dijo: Ahora o nunca.
Y ese viaje se llevó a cabo
Sí. Pensé: Tengo 45 años, estoy soltero, no tengo hijos. Mi padre tiene 74. Si alguien tiene que ir, somos nosotros. Un periodista de la CNN que iba a venir canceló el viaje. El que un actor y un periodista retirado estén dispuestos a correr más riesgos que un reportero de un medio de comunicación es un síntoma terrible de degradación de la información.
Reportaje completo en la edición impresa [Psychologies nº 40].