Cuándo un producto es nutritivo
En algunos envases habrás visto una información con las propiedades nutritivas del producto. Esta etiqueta tiene carácter voluntario, pero resulta útil para conocer qué nutrientes y en qué cantidad los contiene un producto. En general, la llevan aquellos artículos a los que se atribuyen propiedades nutritivas especiales, por ejemplo, los que son bajos en colesterol o ricos en ciertas sustancias como el calcio.
Existen dos formatos de tabla:
* Una más sencilla en la que se indican: el valor energético, la cantidad de proteínas, los hidratos de carbono y las grasas.
* Un segundo modelo en el que se añaden, además de los anteriores, los azúcares, los ácidos grasos saturados, la fibra y el sodio (sal).
Cualquiera de las dos tablas puede incluir además: el almidón, los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, el colesterol, las vitaminas y las sales minerales. En ocasiones aparecen las grasas “trans” o libre de grasas “trans” (siempre que tenga menos de 0,5 gramos por porción). Esta grasa se forma en los procesos de hidrogenización –en el que se añade a la grasa vegetal calor e hidrógeno para transformarla de estado líquido a sólido– para que el alimento se conserve más tiempo. Para el corazón son peores que las grasas saturadas, por ello conviene localizarlas y evitarlas. Por otro lado, referencias como “de bajo valor energético”, “sin grasa” o “con alto contenido en vitamina C” solo podrán figurar si se ha demostrado científicamente.