Certificaciones de calidad
En el vasto mercado europeo existe una gran variedad de productos, pero cuando uno adquiere cierta reputación, se puede encontrar con usurpaciones e imitaciones dentro y fuera de sus fronteras. Esta competencia desleal desalienta a los productores y engaña a los consumidores. Por ello, en 1992, la Unión Europea creó unos sistemas para promover y proteger productos agroalimentarios. Esos sistemas son los tres siguientes:
Denominación de Origen Protegida (DOP): el producto que lleve estas siglas ha sido elaborado en un lugar con unas características determinadas que le confieren al producto unas propiedades que solo son posibles en ese entorno natural y a las habilidades de los productores de la zona.
Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP): si un producto lleva el logotipo IGP, es que posee una característica específica o una reputación que se asocia a una zona determinada, pero no es necesario que toda la elaboración se haya realizado allí, sino al menos una etapa del proceso de producción.
Especialidad Tradicional Garantizada (ETG): se trata de productos ligados a un método particular de producción, que tienen unas características distintivas bien por estar compuestos por ingredientes tradicionales, o bien porque se han fabricado siguiendo métodos tradicionales.